Cada verso es un pájaro levantando el vuelo… [Manuel Neto dos Santos]

Cada verso es un pájaro levantando el vuelo desde la blancura de la hoja, un vuelo sin aristas que rasguen el espacio pues inmediatamente el espacio se remienda; el vuelo es el abanico de unas alas que desasosiegan la quietud de los días, al igual que los devaneos me indican la migración del sueño, a lo lejos. No tener esperanza es no tener miedo pero sí la entereza de espíritu ante males y desdichas, sin que el temor me pellizque la constancia, pues el miedo es una extraña pasión… Cada verso justifica la vida entera pues conservo en la mente y en los labios, la idea y la expresión de la muerte.
Cada verso es un pájaro repetido, al igual que repetidas son las gradaciones del sentido para decirme, como si la dinámica de lo que escribo nos recordara núcleos ondulantes en movimiento… En un «ostinato rigore». Cada verso es un pájaro que aletea desde las palabras en el simple rumor del deslizar de la pluma, como si un errante desconcierto se levantara sobre la hoja; el pájaro es el punto de partida adonde llego, como si fuese yo mismo el signo principal para que la imagen del mundo se pierda y exista en mí apenas el acto de escribir… Cada verso es un pájaro paradójico de una vivencia en crisis, como si todo se deshiciera en el torbellino de la vida interior. Es por el verso que vuelo más allá de lo que soy, rumbo a lo que es profundo y original, y vuelvo a la comodidad del silencio, él sí, arrancado del polvo, y me adormezco en mi alma como si la vida fuera un nido de golondrina, con los recuerdos de niño, los cuales me esculpí… como cornisa.

Cada verso é um pássaro levantando voo da brancura da folha, um voo sem arestas que rasguem o espaço pois que logo a seguir o espaço se remenda; O esvoaçar é o leque de umas asas que desassossegam a quietude dos dias, tal como os devaneios me indicam a migração do sonho, ao longe. Não ter esperança é não ter medo mas a firmeza do espírito perante males e desditas, sem que o temor me belisque a constância, pois que o medo é uma estranha paixão… Cada verso justifica a vida inteira pois guardo, na mente e nos lábios, a ideia e a expressão da morte. Cada verso é um pássaro repetido, tal como repetidas são as gradações do sentido para me dizer, como se a dinâmica do que escrevo nos lembrasse núcleos ondulantes em movimento… Num “ostinato rigore”. Cada verso é um pássaro que esvoaça das palavras no simples rumor do deslizar da pena, como se um errante desconforto se erguesse sobre a folha; O pássaro é o ponto de partida aonde chego, como se fosse eu mesmo o signo principal para que a imagem do mundo se perca e exista em mim apenas o acto de escrever… Cada verso é um pássaro paradoxal de uma vivência em crise, como se tudo se desfizesse no turbilhão da vida interior. É pelo verso que voo para além do que sou, rumo ao que é profundo e original, e regresso ao aconchego do silêncio, ele sim, arrancado do pó, e adormeço em minha alma como se a vida fosse um ninho de andorinha, das memórias de criança, das quais me modelei… Como beiral.

De Círculo de Fogo, 2015. Traducción de J. M. P.