Desde la playa [Yolanda Morató]

El mar tiene la boca muy grande,
por eso quizás se traga a los hombres
y los rumia durante un rato
antes de devolverlos a la orilla.
En su salsa de peces
mezcla navíos,
ballenas y temporales,
dialoga con la luna,
escupe sus palabras
hechas mareas.

El mar engulle hombres
y los vomita convertidos
en santos o en piratas.
Desde la playa,
intento comprender qué se agita
en sus entrañas
y mientras lo observo
—el ritmo de una ola mal puesta,
el viento que condena a quien le huya—
parece que hubiera bebido de él,
que el recuerdo de la sal en mi boca
no fuera otra cosa que el eco
del llanto por una muerte antigua.

De Nadie vendrá a salvarnos, 2016