Gran Hotel [Pedro Sánchez Sanz]

Los cuervos han tomado posesión,
han hecho de él su alcázar
y vigilan tras sus letras doradas.
El viento grita en terrazas vacías,
lagartijas escalan farolas de diseño,
en la piscina sólo nadan raros insectos.

Aquél que observa desde la avenida
ve la fachada decadente,
el color desvaído, siente su cuerpo lleno
de cámaras deshabitadas, puertas
que una vez se abrieron por unos días
al amor, el sexo, la amistad, la borrachera,
disueltos en cambios de calendario,
inmortales en fotos malheridas.

El edificio ya se resquebraja,
y en los pasillos de su carne, el frío
campa a sus anchas con una risa sardónica.
En los ochenta, él
también tuvo algún momento de gloria.
Mira hacia el suelo y un escarabajo
se sube a su pie izquierdo.

Inédito