Manifiesto costumbrista [José Ángel Garrido]

Señoras y señores:
está prohibido vomitar sobre las estrellas,
las primeras hojas de otoño
y los jueces con toga recién lavada.
Nunca se debe perder la fe
en los espantapájaros que hayan sido besados
y si el mañana se nos queda corto
debemos de sacarle el dobladillo al pantalón.
No se podrá brindar
por las secuelas de los desengaños
ni comer caracoles desde la torre de la iglesia.
Se prohíben las miradas celestes,
las risas flojas,
las viejas leyendas, las leyendas viejas
y los reinos en las esquinas.
Hay que evitar llamar a los portones de madera
y beber vino por los amigos muertos,
por curarse la tristeza
o corregirse la miopía.
Y, por supuesto, nada de quererse
los unos a los otros.
Eso es cosa de humanos necios.